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CÓMO AUMENTAR LAS DEFENSAS EN BEBÉS Y NIÑ@S

Reforzar el sistema inmunitario para impedir que el niño se ponga enfermo cada dos por tres es el deseo más común de los padres y madres. En los primeros meses de vida del bebé tiene los anticuerpos que le paso la medre por la placenta y los que le transmitió con la lactancia materna. Incluso si toman lactancia artificial, los 4 primeros meses de un niño no suelen enfermarse mucho. Pero todas estas defensas son “prestadas”, el sistema inmunitario de un niño tiene que desarrollarse y hacerse fuerte por él mismo y con la ayuda de las vacunas, aunque con ellas no se abarca todo el espectro de virus y bacterias que pueden atacar a un niño en su vida diaria.

¿QUÉ ES EL SISTEMA INMUNE?

El sistema inmune es el protector del organismo. Virus, bacterias, hongos… nuestros hijos están todo el día expuestos a ellos. Los niños son susceptibles a infecciones con frecuencia, debido a que su sistema inmunitario es aún inmaduro, por lo tanto, su sistema está en constante desarrollo y según va creciendo, entrará en contacto con diferentes patógenos. Estos contactos estimularan su sistema inmune a reconocer al patógeno lo que ayudará a reforzar las defensas del niño. (Para más información aquí). Aunque el organismo cuenta con sus propios mecanismos inmunitarios, algunos niños necesitan subir sus defensas debido a circunstancias particulares en su salud, su organismo no hace frente a las situaciones normales que ocurren en la vida diaria. Otras veces, simplemente, se contagia de algún virus o infección bacteriana en el colegio y, desde ahí, no consigue remontar y va enganchado una tras otra. Se puede ayudar a este sistema inmune por distintos medios, como mantener una buena alimentación y tomar medidas preventivas para un buen desarrollo de su sistema inmunitario.

EN EL BEBÉ, COMO MANTENER Y REFORZAR EL SISTEMA INMUNE

La mejor forma de fortalecer el sistema inmune del bebé es ofreciéndole lactancia materna a libre demanda, ya que esta contiene todos los nutrientes necesarios que permiten desarrollar su sistema inmune adecuadamente. En el caso de los bebés que toman fórmula láctea, estas suelen estar suplementadas con las vitaminas y minerales necesarios para el desarrollo adecuado del sistema inmune, por lo que el organismo del bebé encontrará todo lo que necesita para producir más células de defensa que sean capaces de luchar y vencer agentes patógenos como virus y bacterias. Además de esto, es importante administrar las vacunas como se indica en el calendario de vacunación (son obligatorias, pero hay padres que escogen no vacunar), mantener buenos hábitos de salud como no fumar cerca del bebé y evitar medicarlo sin orientación del pediatra. A los bebés a partir de 6 meses, se debe continuar la lactancia materna, así como comenzar a complementar con una alimentación saludable y diversa de manera que estimulen y mejoren las defensas del organismo.

ALIMENTOS PARA MANTENER LAS DEFENSAS DEL BEBÉ A PARTIR DE 6 MESES

Es importante saber cuáles son los alimentos que pueden ayudar a que su sistema inmunológico sea fuerte para evitar infecciones, posibles intolerancias o alergias. Son alimentos con pocas calorías que se recomiendan siempre con aceite de oliva y normalmente mezclados con otros alimentos como legumbres, arroz, patata y/o carne.

Verduras: En principio, a partir de los 6 meses pueden comer todo tipo de verduras y hortalizas: judías verdes, patata, calabaza, calabacín, boniato, etc. La zanahoria en poca cantidad y desechando el agua de cocción. También la cebolla y el puerro, pero pueden provocar gases deben estar bien cocidos. El tomate, podría dar alergia, elegir introducir a los 6-7 meses o esperar a los 9-10 meses. Todas, excepto las que acumulan nitratos u oxalatos, como son las espinacas, las acelgas, la remolacha, el nabo, coles, chirivía, espárragos y apio que es mejor no ofrecer hasta los 12 meses de edad.

Fruta: También son un tipo de alimento con pocas calorías (menos que la leche materna), por lo que debemos ofrecerlas en pequeñas cantidades para que puedan seguir con la leche y otros alimentos con más calorías. A partir de los 6 meses pueden comer cualquier fruta. Aunque vigilar las que puedan ser más alergenas (el pediatra del bebé indicará en su momento como introducirlas). Las frutas en zumo hay que controlar la cantidad, pues por un vaso de zumo se necesitan varias frutas y no aportan fibra. Mejor en papilla de fruta. A partir de los seis meses: plátano, pera, manzana y naranja. Estos son los 4 ingredientes de las primeras papillas de frutas. Hasta los 12 meses no se introducirán melocotón y albaricoques. Y las frutas rojas (fresas, moras, frambuesas…) nunca antes del año o esperar algunos meses más.

Cereales:Los cereales son el trigo, maíz, cebada, avena, centeno, mijo, arroz, quinoa, amaranto… La papilla de cereales se puede preparar con agua, caldo, leche materna o artificial. Los cereales sin gluten (maíz y arroz sin problemas) se pueden introducir a partir de los 6 meses (4 si el pediatra lo cree necesario) y en cantidad necesaria para completar una papilla entera o en cacitos añadidos a los biberones. Los cereales con gluten (avena, trigo, cebada, centeno…) se deben introducir en pequeñas cantidades (algún cacito suelto añadido a los cereales sin gluten, o a la fruta, o algún trozo de galleta o pan que el niño puede ir chupando y comiendo), de forma gradual, pero las que contengan gluten, con precaución al principio. Los alimentos integrales son más sanos ya que están menos modificados, se recomiendan por encima de los que provienen de harinas refinadas desde los seis meses.

Carne: Pueden comer carne desde los 6 meses de edad. De inicio, las más recomendables es el pollo, pavo y conejo por ser carne más fácil de digerir y sabor más suave, más adelante variar a cordero y carne de ternera, al ser de un animal más grande, tiene más colágeno y la digestión puede ser un poco más difícil, se recomienda comenzar con ternera rosada (lechal) solomillo. Se puede continuar con carne de caballo y finalmente la de cerdo, por su parte, también puede ser indigesta y se recomienda el solomillo, por ser una carne más jugosa y sin nervios.

Pescado: Hay cierta controversia con la introducción de pescado en la alimentación del Bebé. Según algunos estudios (publicados en Pediatrics) la introducción de pescado en la dieta de los bebés desde los 6 meses, en pequeñas proporciones e ir aumentando poco a poco, podría prevenir el riesgo de asma además de fortalecer el sistema inmune, pero introduciendo exclusivamente pescado blanco. Otras recomendaciones indican introducirlo a los 9 meses. El principal beneficio del pescado blanco es que contiene pocas grasas y calorías, y muchas proteínas. Estas propiedades son las que lo convierten en un alimento muy recomendable para los bebés y niños. Su carne magra es de fácil digestión y aporta múltiples beneficios para la salud. Todos los pescados blancos contienen un valor nutritivo elevado y son ricos en vitaminas del complejo B.

  • Pescado Blanco: lenguado, pescadilla, rape, gallineta, merluza…

En cuanto al pescado azul se recomienda a partir del año, pero AESAN recomienda retrasarlo hasta los tres años. Siempre de pequeño tamaño.

  • El pescado azul: siempre con pescados pequeños como las sardinas, la caballa o los salmonetes.

Lo más aconsejable es que el pediatra indique cual es el momento idóneo de introducir el pescado azul a la dieta del bebé.

Huevo: Por precaución a posibles alergias, el huevo de debe introducir por partes. A partir de los 9 meses y medio, se introducirá el huevo cocido, pero solo media yema, que se añadirá al puré una vez a la semana. Después de cuatro semanas de podrá añadir la yema entera y dos veces a la semana. La clara se podrá introducir a partir de los 12 meses, siempre cocida.

Yogurt y queso: Se pueden ofrecer en pequeñas cantidades a partir de los 7-8 meses (yogur fabricado con leche de continuación o yogures con bífidus o lactobacillus).

Legumbres: Se recomienda introducirlas a partir de los 10-12 meses. Se empezará con las legumbres sin piel (las lentejas las venden ya peladas, el resto se pueden pasar por un colador chino). De hecho, al ser ricas en hierro, se recomienda hacerlo, siendo interesante acompañarlas de algún alimento rico en vitamina C para que el hierro se absorba mejor: naranja, mandarina, tomate, etc.

El aceite: Se puede ofrecer a partir de los seis meses para dar sabor y calorías a algunos menús. El mejor, el de oliva.

Alimentos con hierro: Desde el momento en el que el bebé comienza la alimentación complementaria, esta debe ser rica en hierro. El hierro en la dieta del bebé es muy importante, debido a que puede evitar enfermedades como la anemia, una de las más frecuentes en el crecimiento de los niños. Por ello es importante agregar a la dieta alimentos que contengan este mineral y otros que le ayuden a asimilarlo. Este mineral no puede faltar en la alimentación del bebé cuando tienen entre 0 y 12 meses de edad.

  • Es aconsejableevitar leches con bajo contenido en hierro, como la leche de vaca, cabra o soja.
  • Es recomendable reducir el consumo de alimentos que contienen inhibidores de absorción de hierroo antinutrientes, como oxalatos, fitatos y fosfatos. Y no darlos junto con alimentos con calcio o mucha fibra.
  • Es importante introducir alimentos como carnes y pescadoen forma de puré a partir de los 6 meses de edad. El hierro es un mineral que abunda en la carne de vacuno, las aves y en el pescado.
  • El bebé debe consumiralimentos que contengan vitamina C, la cual aumenta la absorción de hierro. La absorción de hierro es más efectiva cuando es ingerido en el momento en el que ocurre el proceso de digestión con el ácido ascórbico o ácido cítrico (vitamina C). La vitamina C, que se encuentra en la naranja y algunas otras frutas, mejora la absorción de este mineral de la dieta del bebé. (se le puede dar jugo de naranja en 3 o4 cucharaditas).
  • Es bueno que coma verduras como guisantes, espinacas, brócoli, coliflor y remolacha, cuando se puedan incluir en la alimentación.
  • Algunos expertos aseguran que tanto algunas infusiones como la leche de vaca pueden inhibir la absorción de hierro.
  • La leche materna es una forma excelente y muy absorbible de aportar este mineral al bebé. Después de la lactancia materna, una fórmula de continuación puede ayudar a proporcionar el hierro adicional que el niño necesite. Una fórmula de continuación fortificada puede ayudar a complementar una alimentación balanceada.

El agua:  Se empieza a ofrecer a los seis meses y se toma a demanda. Si tiene sed beberá más, si no la tiene, beberá menos. Si toma leche materna tampoco será necesario, pero al introducir la alimentación complementaria se le puede ofrecer. Por lo que, no hay que forzar al niño a que se la beba porque muchos alimentos ya llevan agua y quizás no tenga sed.

NO SE RECOMIENDA

No añadir sal a la alimentación del bebé. Añadir 1 cucharada de aceite de oliva en crudo a las papillas que lo admitan. Los frutos secos no se recomiendan por el riesgo de atragantamiento, al ser pequeños y duros. No añadir azúcar a la alimentación del Bebé. Evitar la miel. La miel es la alternativa natural al azúcar ya que endulza igualmente, pero puede contener esporas de Clostridium Botulinum, que pueden ser absorbidas por el intestino inmaduro del lactante, produciendo botulismo, y por eso se desaconseja su consumo en menores de 1 año. Es muy importante de los 5-6 a los 12 meses: Se eviten las bebidas azucaradas tipos zumos o infusiones. Ofrecer agua entre tomas. No se debe ofrecer carne y pescado o huevo en el mismo día por el exceso de proteínas. Dar uno u otro. Hasta los 11-12 meses, se recomienda que la cena esté compuesta por leche. Si un niño en un momento determinado no quiere comer (sobre todo si está enfermo), no se le debe forzar. Asegurar en ese caso un aporte de líquidos adecuado y volver a ofrecer más adelante. No forzar un alimento: Si un niño rechaza repetidamente un alimento, sustituir por otro del mismo grupo y volver a ofrecer pasadas unas semanas. Entre los 6 y los 8 meses los bebés suelen tomar 2-3 papillas diarias. A partir de los 9 meses, 3-4 papillas diarias. No dar leche de vaca hasta el año de vida. Se puede ofrecer derivados lácteos (yogur, queso fresco) en pequeñas cantidades antes del año, dependiendo de las características del lactante (cantidad de leche materna o de fórmula ingerida, para mejorar la tolerancia a la papilla de fruta, etc.).

EN LOS NIÑOS, COMO MEJORAR EL SISTEMA INMUNE

Como ya hemos explicado al principio el sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, como las bacterias y los virus. A través de una reacción bien organizada, su cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden. La primera barrera que los virus y bacterias encuentran son la piel y las mucosas, por tanto, es imprescindible que estén en buen estado. Los niñ@s suelen hacerse rascones o pequeñas heridas al jugar en el parque o en la práctica de deporte extraescolar, aunque suelen ser pequeñas heridas que no revierten importancia, lo más aconsejable es desinfectarlas, lavándolas con agua y jabón, también aplicando un buen antiséptico, con esto bastara para evitar la entrada de posibles patógenos nocivos al organismo de nuestro hijo y evitar infecciones mayores. Al igual que mantener una buena higiene de la mucosas -boca y nariz-, lavarse los dientes mantendrá sanas las encías y evitará la proliferación de bacterias nocivas, además de evitar las caries. También una buena higiene de las fosas nasales es importante, sobre todo en niños que suelen hurgarse la nariz. Sonarse la nariz cuando se lavan la cara es una manera de expulsar sustancias extrañas (polvo, polen) o microorganismos (virus, bacterias) que quedan atrapados en el moco y los cilios vibrátiles (pelillos nasales), evitando que penetren al organismo. La segunda es la flora intestinal que actúa impidiendo el crecimiento de virus y bacterias, la microbiota intestinal ayuda a protegernos y luchar contra infecciones, inflamaciones y trastornos inmunológicos. Para garantizar unas defensas óptimas, es imprescindible mantener un sistema digestivo limpio, funcional y saludable. Esto se consigue manteniendo una alimentación adecuada y nutriendo esta microbiota simbionte. (como ya veremos más adelante).

¿QUÉ AFECTA AL SISTEMA INMUNE?

Aparte de la genética, el uso indiscriminado de antibióticos, el estilo de vida y la alimentación (aumento del consumo de grasas saturadas, azúcares, procesados y disminución de legumbres, fibra, pescado, frutas y verduras) repercuten en el sistema inmunológico de nuestros hijos. La malnutrición afecta a la inmunidad del niño, tanto por exceso como por defecto. Es poco probable encontrarse con niños malnutridos por defecto en nuestro país, es mucho más común la malnutrición por exceso (exceso de alimentos poco saludables). Los niños obesos tienen más probabilidades de contraer una infección. Esto se debe a que tienen alteraciones en la flora intestinal, y por su proporción de grasa, las inflamaciones son mayores.

¿QUÉ NUTRIENTES NECESITAN PARA AUMENTAR SUS DEFENSAS?

NUTRIENTES PARA TENER UN OPTIMO SISTEMA INMUNE

Carbohidratos: Frutas y verduras en general, pasta, arroz, legumbres, patata, pan… proporcionan energía a las células inmunes.

  • Frutas y verduras: Haz que la dieta de tus hijos sea muy rica en todo tipo de vegetales y frutas, eso ayudará a que esté sano y saludable. Puedes preparar ensaladas, purés, caldos, verdura hervida, al vapor, al horno… Las frutas y verduras son fuente importante potasio o magnesio, de vitaminas como la C, la A o la B y de fibra. Se recomienda consumir 2 ó 3 piezas pequeñas de fruta cada día, eligiéndolas maduras, ya que son más fáciles de digerir. En cuanto a la verdura el consumo recomendado es de 2 ó 3 raciones diarias.
  • Cereales y pastas: Aportan gran cantidad de energía por la cantidad de hidratos de carbono que contienen. Son ricos en proteínas, vitaminas del grupo B y fibra. Se recomienda consumir entre 4 y 6 raciones diarias.
  • Legumbres: Son ricas en vitaminas y minerales, contienen un alto nivel en zinc, uno de los minerales indispensables para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Aportan hidratos de carbono de absorción lenta, no tienen grasa. Se recomienda consumir legumbres de 2 a 3 veces a la semana, en raciones de 30 o 40 gr si van como plato principal o de 20 gr si van como guarnición.

Alimentos ricos en grasas saludables: Tienen un papel fundamental. Estos alimentos contienen vitaminas liposolubles: vitaminas A, D, E y K. Por ejemplo, la vitamina E está involucrada tanto con los macrófagos, que detectan y destruyen los patógenos, como estimulante de los linfocitos B, encargados de los anticuerpos. También, el omega 3 (pescado azul, frutos secos…) es un potente antiinflamatorio, al contrario que las grasas saturadas (carnes rojas, embutidos, bollería…) que reducen la respuesta inmunitaria. Son también muy beneficiosos el aceite de oliva y el omega 6 (aceite de girasol, frutos secos…). Grasas vegetales. Aunque todos los tipos de grasas son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo, debe priorizarse el consumo de grasas monoinsaturadas como las que provienen de aceites vegetales. La mejor es el aceite de oliva, aunque son adecuadas todas las grasas vegetales, excepto las de coco y palma. Se recomiendan alimentos como el aceite de oliva, los pescados azules (de pequeño tamaño), los frutos secos y las semillas.

Proteínas: Un déficit proteico (Carne, pescado, huevos, queso, legumbres + cereales) está ligado a la disminución de la formación de las inmunoglobulinas y producción de linfocitos.

  • Carnes: La carne aporta proteínas de calidad y zinc necesario para el crecimiento de los tejidos; además de vitamina B12, necesaria para la formación de las células de la sangre y para el desarrollo del sistema nervioso, además, las necesidades de hierro son elevadas para el desarrollo intelectual y las carnes aportan hierro de fácil absorción. En estas edades lo ideal son carnes de sabor suave como pollo, pavo, cerdo, conejo o ternera. Es aconsejable limitar el consumo de embutidos y eliminar la piel de las aves y la grasa visible. Se recomienda consumir carne de tres a cuatro veces a la semana (raciones de 40-60 gr). Cuando se introduzca por primera vez, a los 6 meses, conviene empezar con 10 o 15 gr y aumentar de forma progresiva hasta los 40 gr al año de edad.
  • Pescado: El pescado es también fuente de proteínas de calidad. Destaca su aporte en vitaminas solubles en grasa como las vitaminas A y D, que se concentran en las partes más grasas (músculos e hígado) y vitamina B12, entre las vitaminas hidrosolubles. Aporta además yodo, fósforo, hierro, magnesio y selenio. Tiene especial importancia por ser la principal fuente de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3, que son lípidos estructurales necesarios para el desarrollo del sistema nervioso central y de la retina. Se recomienda consumir más pescado que carne, tomando cuatro raciones a la semana y preferiblemente pescados magros Blancos como lenguado, merluza, pescadilla, gallo…el pescado azul a partir de 3 años y sobre todo pequeño como boquerón, sardinas, caballa, salmón, salmonete, trucha. Es muy importante ofrecer el pescado siempre libre de espinas. No se darán pescados con ALTO contenido en mercurio: pez espada/emperador, atún rojo, varias especies de tiburón y lucio. Se recomienda la ingesta de pescado blanco a lo largo de toda la edad pediátrica, tres a cuatro veces por semana, después al introducir el pescado azul, al menos consumir una vez a la semana (sustituir una ración de pescado blanco por una ración de pescado azul).
  • Huevo: Los huevos contienen gran cantidad de zinc y también mucha vitamina A. Estas sustancias aumentan las defensas de la piel y de las mucosas en general. La proteína de la clara del huevo, además de ser fácil de digerir, contiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita y en la proporción óptima, lo que la sitúa como la proteína de mayor valor biológico, esto es, la que mejor se adapta a nuestras necesidades nutricionales. El huevo además del zinc y vitamina A, aporta vitaminas del grupo B, y vitaminas D, E y K. también aporta hierro, fósforo, yodo, manganeso y selenio. Se recomienda un consumo de 2 – 3 huevos a la semana, preparado en tortilla, revuelto, pasado por agua o cocido.

Alimentos fermentados: Este tipo de alimentos son aquellos en los que se han utilizado bacterias beneficiosas para la salud, generalmente bacterias lácticas, para producir una fermentación que produce un cambio del alimento original, como la leche, transformándolo en otro nuevo, como el queso o el yogur. La ventaja que presentan estos alimentos es que las bacterias que contienen contribuyen a fortalecer la microbiota intestinal, que constituye la primera línea de defensa frente a infecciones.

  • Yogur: El yogur contiene probióticos que mejorarán la flora intestinal del niño y potenciarán sus defensas. Incluye al menos un yogur al día en la dieta de tu hijo.
  • Kefir: El kéfir es una leche ácida (fermentada). La leche de kéfir se obtiene gracias a un hongo que tiene el mismo nombre y sobre él se agrega la leche que sufrirá una doble fermentación: la propia de la leche y la creada por el hongo, esta última fermentación dará al kéfir sus características y singularidad comparado con otras bebidas fermentadas. Hoy en día también se fermenta la leche oveja, vaca y la de cabra. Hay tres tipos de kéfir: Kéfir de leche. Se obtiene una especie de yogur. Kéfir de agua. Bebida parecida a una limonada con gas. Kéfir de té – Kombucha. Bebida de hierbas endulzada. Podría decirse que el kéfir es la forma más saludable de tomar leche. Gracias a su doble fermentación apenas puede contener lactosa por lo que los intolerantes pueden probar si la toleran. Es completamente digerible, regula el sistema digestivo y restablece la flora intestinal destruida o alterada por una mala alimentación u alguna enfermedad (diarrea o celiaquía), uso de antibióticos u otros tratamientos agresivos. Cada vez es más habitual encontrar kéfir en los comercios, si te decides a comprarlo decántate por el que menos azúcar refinado lleve entre sus ingredientes. Otra opción es conseguir la receta y forma de elaborarlo en casa ya que hay personas que lo cultivan y regalan los hongos (microorganismos vivos) que están en continuo crecimiento. A partir de la gemación duplican de forma muy rápida el tamaño.

ALIMENTOS CON VITAMINAS Y MINERALES

 

VITAMINAS

Alimentos con vitaminas A: Protege y aumenta la resistencia de las mucosas ante las infecciones, aumenta la resistencia contra los microorganismos invasores, antivírica, protege el sistema inmune por su acción antioxidante. especialmente importante en la mucosa respiratoria. Se encuentra en Legumbres, frutos secos, aguacate, olivas, pescado, brócoli, zanahoria, calabaza, boniato, huevos…

Alimentos con vitamina E: Protege las células de defensa, por lo que prolonga y aumenta su capacidad inmunitaria (aumentando la actividad y la producción de anticuerpos). Aumenta la capacidad de los leucocitos para resistir las infecciones. Se encuentra en aceite de oliva o de girasol, en cereales integrales, yema de huevo, aguacate, papaya, en la leche o mantequilla, hígado, legumbres (garbanzos), frutos secos (cacahuete, nueces o almendras), semillas de chía y girasol…

Alimentos con vitamina C: Protege y equilibra el sistema inmunitario y aumenta la actividad de las defensas. Interviene en la absorción del hierro, facilita su absorción. Podemos encontrar vitamina C en los cítricos naranjas, limones, mandarinas, en fresas, papaya, perejil, el tomate o el pimiento rojo –en crudo-, aunque también en el brócoli y las espinacas, siempre que utilicemos un método de cocinado respetuoso con las vitaminas, como el cocinado al vapor.

Alimentos con vitamina D: En su forma activa es un potente modulador del sistema inmunitario, incluyendo los linfocitos T, las células dendríticas y los macrófagos. Con lo que puede ayudar a incrementar la inmunidad innata y ejercer un papel inmunomodulador ante las afecciones autoinmunes. Se encuentra en pescado azul, lácteos no desnatados, luz solar… Son muy importantes para tener un sistema inmune en óptimas condiciones, aunque cabe decir que tampoco es bueno suplementarlas sin más, ya que un exceso podría hacer el efecto contrario. Las vitaminas antioxidantes hacen que las células encargadas de la inmunidad del niño no se oxiden.

MINERALES

Alimentos con Zinc: Es uno de los más importantes y su carencia da lugar a infecciones, enfermedades autoinmunes y baja cicatrización de heridas. Es un mineral clave para fortalecer el sistema inmune, ya que participa en la formación de glóbulos blancos, además de potenciar su agresividad frente a agentes infecciosos, aumentando la efectividad de las defensas del niño. Se encuentra en germen de trigo, pipas de girasol, frutas secas, carne de caballo, legumbres, gambas, langostinos, huevos y quesos maduros.

Alimentos ricos en Hierro: El hierro es otro de los minerales más necesarios para el buen funcionamiento de las defensas del niño, ya que los glóbulos rojos dependen de él. Se puede aportar hierro hemo de alimentos de origen animal, como la carne, o hierro no hemo de legumbres y verduras de hoja verde. Combinar estos alimentos ricos en hierro con alimentos ricos en vitamina C que favorecen su absorción y evitando el calcio en la misma comida que lo dificultaría. El hierro se encuentra en legumbres, frutos secos, carne, pescado, huevos, perejil…

Alimentos con selenio: Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico, aumenta la actividad del sistema inmunitario en general, estimula la actividad de los macrófagos, es un inmunomodulador que evita la autoagresión inmune. Protege de las infecciones y del daño de los radicales libres, protege nuestras células del estrés oxidativo. Se caracteriza por estimular la movilización de los linfocitos T, que responden de manera específica frente a las diferentes infecciones. Se encuentra en marisco, setas, huevos, frutos secos, pescado, carne y carne de ave.

Alimentos con cobre: Es esencial para el crecimiento infantil, el fortalecimiento de los huesos, la maduración de los glóbulos blancos y rojos, el transporte de hierro, el desarrollo cerebral, entre otras funciones. Forma parte de la mayoría de anticuerpos, estimulando su formación. Abunda en cereales integrales, pan integral, germen de trigo, frutos secos, legumbres, germinados, setas, perejil y cacao (chocolate sin leche). Las fuentes animales más importantes son los hígados, el marisco, los quesos, el pescado y las carnes rojas. El contenido es bajo en frutas y verduras.

Alimentos con magnesio: Esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, antialérgico y antiinflamatorio, estimulante de la fagocitosis y en la formación de anticuerpos. Se encuentra en semillas: cereales integrales, frutos secos y legumbres. También en el germen de trigo y mariscos.

Alimentos con calcio: Es necesario para la regulación de la expresión génica en el caso de los linfocitos T del sistema inmunitario. Son ricos los lácteos, sésamo, almendra, avellana, perejil, soja, algas y germinados.

La leche: Es el alimento básico en los niños a esta edad. Desde el año hasta los 3 años, las necesidades de calcio son muy elevadas y la leche es la principal fuente de este calcio de la dieta diaria. Se deben consumir de 3 a 4 raciones diarias (500-700 ml). Los minerales, al igual que las vitaminas juegan un papel importante gracias a su capacidad antioxidante.

ALIMENTOS FUNCIONALES

ALIMENTOS FUNCIONALES

Aparte de los alimentos nombrados anteriormente: perejil, brócoli, cítricos, frutos secos, legumbres, verduras, pescado azul, huevos… son igual de importantes estos otros: Los alimentos funcionales, son los que benefician una o varias funciones del organismo, que mejoran el estado de salud o reducen el riesgo de padecer una enfermedad.

Probióticos – Prebióticos: Los probióticos están destinados a reforzar la flora intestinal. Esta flora no solo debe ser la correcta para evitar problemas digestivos, sino que constituye la primera barrera de defensa del sistema inmune de los niños. Al conseguir tener una flora correcta modulamos todo el sistema inmune consiguiendo que éste funcione correctamente. La gran ventaja de los probióticos sobre las defensas es que son moduladores, no estimulantes. Por esto, niños con problemas de alergias, procesos autoinmunes, intolerancias alimentarias, atopías… se ven beneficiados en estos procesos en los que interviene el sistema inmune con una actividad excesiva que se ve modulada. Los probióticos son microorganismos vivos -bacterias beneficiosas- que al administrarse en cantidades adecuadas ayudan a mantener saludable la microbiota que reside en el cuerpo, incrementan la función de barrera y sintetizan sustancias antimicrobianas lo que produce un beneficio para la salud del niño. Muy útiles en gastroenteritis y diarreas asociadas a antibióticos. Contienen probióticos la levadura de cerveza, yogures, kéfir y subproductos de soja.Los prebióticos son un tipo de fibra alimentaria, es el complemento ideal de los probióticos, ya que estimulan el crecimiento de las especies beneficiosas, como son las bifidobacterias y los lactobacillus, aportándoles sustrato energético y micronutrientes, y pueden hacer cambios favorables en la flora intestinal. Contienen fibra prebiótica el plátano, el trigo, el ajo y la cebolla, entre otros. Sería recomendable tomarlo en niños de cualquier edad existiendo en el mercado preparados adecuados. Los probióticos en niños se recomiendan siempre que el niño se ponga malo, más aún si tiene que tomar antibióticos, o cíclicamente (cada 3-4 meses o al cambio de estación) para mantener la flora en buenas condiciones y, con ello, sus defensas. También sería recomendable tomarlo cuando se ponen las vacunas, empezando unos días antes de ponerla y siguiendo unos días después (en total 7-10 días).

Alimentos ricos en carotenoides: Los carotenoides no solo son antioxidantes, sino que tienen funciones de estimulación del sistema inmune, en particular, de sus células atacantes, como los macrófagos y los linfocitos T. Estos fitonutrientes se encuentran en alimentos de color rojo o anaranjado, como la zanahorias, melocotones y albaricoques, tomate y pimiento rojo. ­

Levadura de cerveza: Una fuente de proteína completa y vitaminas, siendo particularmente rica en vitaminas del complejo B. Contiene folatos, tiamina, riboflavina, niacina, lisina, treonina, isoleucina, cromo, Hierro, Selenio, potasio, Magnesio y Zinc, es baja en Sodio y grasa, además es baja en calorías.  Atesora trehalosa, beta-glucano, manano y glutatión, por todo lo que posee fortalece el sistema inmune, ayudando a prevenir diversas enfermedades y tener un óptimo funcionamiento del sistema inmunológico.

Germen de trigo: De interés por su elevado aporte de vitamina E con propiedades antioxidantes, pero también de aminoácidos y ácidos grasos esenciales. Contiene proteína de origen vegetal, vitaminas del complejo B, ácido fólico, tiamina, minerales como fósforo, calcio, zinc, selenio, potasio, hierro, y bajo contenido de sodio. El calcio, necesario para preservar huesos y dientes y el hierro, que combate problemas de anemia.  Ayuda a reforzar las defensas de nuestro organismo.

El polen: Es un gran alimento, ya que concentra todos los nutrientes arriba mencionados (aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas…). Se puede dar a partir de los 2 años si es en grano.

La miel: Ayuda a descongestionar bronquios y pulmones, suaviza la garganta, es antiinflamatoria, desinfectante y bactericida, así que, se puede usar para endulzar algo y evitar el azúcar. A partir de un año. (antes no dar).

Crema de almendras: Complemento rico en ácidos grasos esenciales (ácido linoleico), proteína vegetal. También se emplea como sustituto de leches animales.

QUÉ MÁS HACER:  PAUTAS Y HÁBITOS PARA REFORZAR Y MANTENER EL SISTEMA INMUNE DE LOS NIÑ@S

  • Alimentarse y comer bien: Que el niñ@ lleve una alimentación equilibrada y nutritiva, esto es, que reciba un 50% de hidratos de carbono, un 15% de proteínas y un 35% de grasas buenas (las propias de las carnes o pescados, el aceite de oliva…) de aporte diario a su dieta. Para que los pequeños tengan un buen nivel de antioxidantes en el organismo deberían comer un alimento crudo en cada comida (hortalizas o fruta). Si el niñ@ es “mal comedor/ra” o no tiene apetito, es mejor no forzarlo y añadir alimentos funcionales a su comida o ayudas para abrir el apetito.
  • Evitar comida “chatarra”: Un exceso de sal, azúcar y grasa saturada, no ayudan en absoluto a que los niñ@s tengan un sistema inmune fuerte, por tanto, intentar prescindir de zumos envasados, bollería, chucherías… y no abuséis de carnes rojas y embutidos grasos.
  • Higiene alimentaria: La higiene en los alimentos y en los procesos de elaboración de los mismos es algo que se debe controlar y que puede librar de malos ratos.
    • Las frutas y verduras, una buena limpieza antes de consumirlas, sobre todo si van a comerlas en crudo o con piel. Es importante que los niñ@s coman frutas y verduras crudas ya que muchas vitaminas se degradan con el cocinado. Mejor procedentes de cultivos ecológicos para evitar toxinas. Reduce el consumo de productos elaborados industrialmente y de alimentos cuya elaboración no asegure de seguridad alimentaria.
    • Por otro lado, evita las contaminaciones cruzadas no mezclando alimentos crudos con elaborados o con alergenos (en caso de algún alérgico en la familia) y mantener la higiene de recipientes y utensilios.
  • Sueño y dormir: El sueño en los niñ@s debe ser de calidad, reparador y seguido para que todas sus funciones se desarrollen con normalidad. La cantidad de sueño indicado puede variar dependiendo de cada niñ@ y de su edad. Puedes consultar con tu médico cuántas horas debe dormir tu hijo para asegurarte. Si nunca “ve” la hora de irse a dormir, puedes ayudarlo con suplementos que le ayuden a relajarse e inducen al sueño.
  • Ejercicio y deporte: Que los niñ@s hagan deporte o realicen una actividad extraescolar deportiva es bueno para sus defensas. Ayuda a eliminar las bacterias de sus pulmones y vías respiratorias para que baje el riesgo de resfriado o catarro.
  • No fumar en presencia de los niños.
  • Ventila la casa cada día, mejor a primera hora de la mañana. Con 10 minutos es suficiente.es necesario hacerlo para eliminar alérgenos y ácaros.
  • Cuidar la higiene personal: Es fundamental lavarse las manos antes y después de comer, después de ir al baño, cuando salen de la guardería/colegio o cuando vuelven del parque. También, lavarse los dientes es importante para evitar problemas de encías y caries, como se indicó al principio, además de llevar una higiene cuidada en general. Recuerda que los niños copian todo lo que ven, los padres deben dar ejemplo.
  • Contacto con la Naturaleza: Excursiones al campo, playa, montaña o ir al parque. Tomar contacto con la naturaleza y recibir la luz del sol (sintetizar vitamina D) es bueno para las defensas de los niñ@s, así una escapada será buena para sus defensas como para su crecimiento físico y también emocional al compartir actividades con sus padres.
  • Abrigarl@s adecuadamente: Dependiendo de la estación del año, en épocas de bajas temperaturas, explicarles para que comprendan que tienen que ponerse abrigos, gorros, bufandas, guantes… cuando salen al patio en el recreo o cuando van a la calle. También, es importante que no pasen calor. El abrigo excesivo hace que suden y se enfríen, siendo fácil que enfermen.
  • Si es un bebé intentar mantener la lactancia el mayor tiempo posible porque es un producto 100% natural que nutre y los protege del ataque de los microorganismos.
  • Retrasar la entrada a la guardería todo lo que pueda, puede ser un lugar perfecto para contraer virus y bacterias. La OMS recomienda no llevarlos a la guardería hasta los 2 años que es cuando ya se ha inmunizado suficientemente con las vacunas obligatorias que pone el sistema de salud.

AYUDA EXTRA PARA REFORZAR EL SISTEMA INMUNITARIO

Nunca está de más un empujón para aumentar las defensas y la vitalidad de los pequeños de la casa, sobre todo en épocas en las que su sistema inmunitario puede verse más amenazado.Como hemos dicho, la alimentación es básica para mantener en buen estado las defensas, pero además puedes darle un empujón con productos basados en: probióticos, vitaminas, polen y como algunos que te enumeramos a continuación entre muchos otros.

Equinácea

Los extractos de equinácea se han usado clásicamente como estimulantes del sistema inmunitario aumentando la actividad fagocitaria de los macrófagos (células del sistema inmunitario) y siendo útil tanto para prevenir, como para acelerar la curación en estadios iniciales de enfermedad. Tiene efectos antivirales, antibacterianos y antifúngicos siendo muy completa. Hay estudios que avalan su efectividad.

La Jalea real, el propóleo

Son suplementos que también son de gran ayuda. A partir de 3 años.

Própolis

Se usa por su efecto antimicrobiano y antiinflamatorio cuando se empieza a desarrollar la enfermedad, indicado también para niños en jarabes combinados o no con jalea real y vitaminas que se toman en épocas de cambio de estación y ayudan a reforzar el sistema inmunitario. Es bueno para prevenir enfermedades e infecciones de las vías respiratorias, mejora considerablemente todo tipo de molestias en boca y garganta.

Beta-glucanos

Los beta-glucanos son extractos vegetales (muchas veces proceden de setas o levaduras) que actúan potenciando la actividad de los linfocitos reforzando el sistema inmunitario. Se usan solos o combinados con otros ingredientes en preparados para los más pequeños.

PRODUCTOS SUGERIDOS

JALEA + POLEN de Plannatur®

La jalea real ayuda al buen funcionamiento del organismo, refuerza el sistema inmunológico. Tiene acción antiséptica y antimicrobiana, por ello la jalea real está recomendada en periodos de cambio de estación, de epidemias gripales y en los grupos de personas de riesgo (niñ@s y ancian@s). El polen refuerza el sistema inmunológico, especialmente en épocas de cambio de estación. Favorece el crecimiento  y desarrollo de los niñ@s, además de  a combatir a largo plazo la rinitis alérgica.

CHILDREN DEFENS de Plannatur®

Este jarabe ha sido formulado especialmente para estimular el sistema inmunológico y activar los mecanismos de protección de los niño/as, para defenderlos de una forma completamente natural de una gran variedad de microorganismos patógenos y sustancias extrañas que pretenden invadir su organismo y poner en riesgo su salud. Complemento ideal que combina Jalea real, própolis, polen, equinácea y vitamina C para activar el sistema inmune infantil. Ayuda a fortalecer a los niñ@s durante los cambios de estación y periodos invernales. Reforzante para infantes que padecen infecciones de repetición (respiratorias, gastrointestinales, urinarias, etc.), previene y combate las infecciones.

MAS APETITO de Plannatur®

MAS APETITO de Plannatur® es un jarabe que ayuda a estimular el apetito de los más pequeños, combinando Jalea, coriandro (cilantro), genciana, vitamina B6, entre otros. Es ideal para niños/as con falta de apetito en convalecencias, en épocas de nerviosismo y/o con dietas desequilibradas, además es un suplemento perfecto para periodos escolares y para el correcto desarrollo infantil.

PRE + PRO (Prebióticos + Probióticos) de Plannatur®

Los probióticos ayudarán a tener bacterias saludables en el intestino que reforzarán el sistema inmune y además ayudarán a mejorar la salud digestiva. Una microbiota intestinal saludable ayuda a protegernos y luchar contra infecciones, inflamaciones y trastornos inmunológicos, también interfiere en el metabolismo y sistema nervioso. Este producto es un simbiótico, asociación de prebióticos y probióticos.

  • Colabora a repoblarla floraintestinal que ha sido dañada por antibióticos.
  • Acaba con el disconfort digestivo.
  • Reduce las molestas diarreas.
  • Regula el tránsito intestinal.

COCKTELNAT de Plannatur®

Cocktelnat de Plannatur® combina las propiedades beneficiosas de estos tres nutrientes, Levadura de Cerveza, Germen de Trigo y Avena, para lograr un mayor efecto energizante, remineralizante, antioxidante y fortalecedor de las defensas del organismo, para estar llenos de vitalidad y poder disfrutar verdaderamente del día, rendir en la escuela de la mejor manera o en el estudio y dormir bien para lograr el mejor descanso.

LEVADURA DE CERVEZA Revivificable de Plannatur®

La levadura de cerveza fuente importante de proteínas al contener todos los aminoácidos esenciales, vitaminas sobre todo del grupo B y minerales como selenio, cromo, zinc entre otros, además de pro-vitamina D. La levadura de cerveza revivificable esta desecada, pero «revive» en contacto con cualquier tipo de líquido y recupera sus propiedades germinativas, aumentando su valor nutritivo. Como consecuencia se producen una serie de enzimas y sustancias que son beneficiosas para la salud del ser humano, entre las que destaca su efecto probiótico a nivel de flora bacteriana que beneficia la inmunidad.

LIQDREAM de Plannatur®

LIQDREAM es un complemento a base de extractos de plantas que ayudan a relajarse en situaciones de nerviosismo y favorecen la conciliación y calidad del sueño. Liqdream de Plannatur® es una combinación específica de Valeriana, Lúpulo, Melisa, Pasiflora y Rhodiola que tienen un efecto complementario y sinérgico. Día: Ejerce un efecto relajante y favorece el bienestar diurno en situaciones de nerviosismo, alteración, inquietud. Noche:Favorece y mejora la conciliación, profundidad y calidad del sueño. Un buen descanso favorece un óptimo sistema inmune

VITA C de Plannatur®

Vita C contiene vitamina C, bioflavonoides y ácido alfa-lipóico (ala). La vitamina C es uno de los mayores propulsores del sistema inmunológico, protege y equilibra el sistema inmune y aumenta la actividad de las defensas. El ala ejerce un importante efecto sobre la vitamina c al restituirla y regenerarla ampliando su tiempo útil en el organismo. Junto con ala, los bioflavonoides facilitan la absorción de la vitamina c. La unión de estos componentes en vita c le confieren propiedades como: inhibición de la liberación de histamina, reducción de la inflamación y mejor respuesta del sistema inmune frente a virus y bacterias. también favorece la absorción del hierro procedente de alimentos.

INMUN B de Plannatur®

Inmun B está pensado para aumentar y mantener fuertes las defensas de nuestro organismo y está formulado con plantas, cuyas sustancias tienen capacidad para reforzar y potenciar el sistema inmunitario. Es un antibiótico natural capaz de activar nuestra producción de leucocitos y como antiinflamatorio, y en ésta misma línea otros elementos que además de incrementar la inmunidad, apoyan la función y protección de nuestro organismo, actúan como detoxificador natural que metaboliza los medicamentos de forma que el cuerpo pueda usarlos sin que resulten tóxicos.

OMEGA 3 de Plannatur®

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 EPA y DHA son esenciales para la regulación de la respuesta inmunológica y poseen un efecto inmunomodulador, antiinflamatorio y antialérgico, al tiempo que aumentan algunas defensas del organismo. También tiene relación con el sistema nervioso porque contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro y al mantenimiento de la visión en condiciones normales.   Recuerde Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada. No superar la dosis diaria expresamente recomendada. Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños. No se recomiendan si existe alergia y/o hipersensibilidad a alguno de sus componentes.

NOTA Este blog no tiene la intención de proporcionar diagnóstico, tratamiento o consejo médico. El contenido proporcionado en este blog es sólo para fines informativos. Consulte con un médico u profesional de la salud. La información de este blog no debe considerarse como un sustituto del asesoramiento de un profesional de la salud. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

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Los complementos alimenticios no deben considerarse sustitutos de una dieta equilibrada. Mantener fuera del alcance de los niños.  La información contenida, tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con tu terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.