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Aunque vivimos expuestos a innumerables microorganismos nocivos -bacterias, virus, hongos, parásitos-, nuestro organismo cuenta con la mejor defensa natural ante ellos: el sistema inmune.

¿QUÉ ES EL SISTEMA INMUNE O INMUNOLÓGICO?

El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, provocadas por toxinas, bacterias, virus, hongos, parásitos y otras sustancias.
El sistema inmune se compone de una compleja red de células, tejidos y órganos especializados que trabajan en conjunto y a través de una reacción bien organizada reconocen, defienden, atacan y destruyen las sustancias extrañas, principalmente los microorganismos patógenos -los antígenos- que invaden el organismo.

¿QUÉ ELEMENTOS FORMAN EL SISTEMA INMUNOLÓGICO?

Los órganos y tejidos del sistema inmunitario incluyen la médula ósea, el bazo, el timo, las amígdalas, las membranas mucosas y la piel. Las células inmunológicas (inmunocitos) son los glóbulos blancos, llamados también leucocitos.

Los leucocitos se producen o almacenan en timo, el bazo y la médula ósea. Los leucocitos también se almacenan en masas de tejido linfático, principalmente en forma de ganglios linfáticos, que se encuentran en todo el cuerpo.

En el cuerpo, los leucocitos circulan desde y hacia los órganos y los ganglios por medio de vasos linfáticos y vasos sanguíneos. De esta manera, el sistema inmunológico funciona de forma coordinada para controlar el cuerpo en busca de gérmenes o sustancias que puedan ocasionar problemas. Un ganglio linfático inflamado a menudo indica una respuesta inmunitaria activa a una sustancia extraña.

TIPOS DE RESPUESTA INMUNE Y LAS CÉLULAS INMUNITARIAS

Por su naturaleza, podríamos diferenciar entre dos tipos de respuesta inmune:

1.Respuesta inmunitaria innata: Todas las personas nacen con inmunidad innata (o natural), que es una forma de protección general.  Es la primera en activarse frente a un patógeno invasor, actuando en un plazo de horas. Esta respuesta no es específica, por lo que la respuesta será muy similar tanto si el patógeno es un virus del resfriado como si es el VIH. La respuesta innata ayuda a controlar el antígeno hasta que la respuesta adaptativa se activa, aunque muchos patógenos pueden ser eliminados gracias a esta respuesta sin necesidad de activar la adaptativa.

Este tipo de inmunidad se constituye por:

  • Barreras físicas, que son la piel, vellos y moco, siendo responsables por impedir o retardar la entrada de cuerpos extraños en el organismo.
  • Barreras fisiológicas, como, por ejemplo, la acidez del estómago, temperatura del cuerpo y citocinas, que impiden al microorganismo invasor desarrollarse en el cuerpo, además de promover su eliminación.
  • Barreras celulares, Las células encargadas de llevar a cabo la respuesta inmunitaria innata son los eosinófilos, los basófilos y los fagocitos.
    Cada uno de estos tipos celulares tienen funciones distintas:

    1. Eosinófilos: Tienen una función relacionada con la regulación de las reacciones alérgicas y la respuesta a las infecciones parasitarias.  Normalmente circulan en la sangre en menor cantidad, pero durante una reacción alérgica o en caso de infecciones parasitarias (también bacterianas o fúngicas) aumentan su concentración en la sangre.
    2. Basófilos: Estas células también circulan en pequeñas concentraciones en la sangre, sin embargo, pueden aumentar en casos de alergias o inflamaciones prolongadas. Están relacionados con la inflamación, un tipo de respuesta inespecífica que hace que la sangre acuda a una zona determinada del cuerpo y, con ella, también llegarán otras células inmunitarias capaces de solucionar el problema detectado en ese punto.
    3. Fagocitos: Células capaces de fagocitar (“comer”) microorganismos entre las que se incluyen neutrófilos, monocitos, macrófagos, y células dendríticas.
        • Neutrófilos:constituyen la primera línea de defensa del organismo son muy numerosos y fagocitan a los patógenos con el objetivo de eliminarlos. que circulan en mayor concentración y son las primeras en identificar y actuar contra una infección, atacan llevan a cabo la digestión y destrucción de los patógenos por fagocitosis. Regulan la respuesta inflamatoria e interaccionan con diferentes células del sistema inmune (macrófagos, células Natural Killer, linfocitos T y linfocitos B, “orquestando” la evolución tanto de la respuesta inmune innata como adaptativa).
        • Monocitos:nacen en la médula ósea, circulan temporalmente en la sangre y pueden diferenciarse (precursoras) en macrófagos y células dendríticas, las cuales se encuentran presentes en los tejidos.  Son importantes para combatir agentes agresores del organismo. El VIH puede alojarse e incluso reproducirse en el interior de los macrófagos y las células dendríticas.
          • Macrófagos, capaces de captar diferentes cuerpos extraños que penetran en nuestro organismo (bacterias, parásitos, virus), así como sustancias de desecho de los tejidos, y de introducirlas en su interior con el fin de eliminarlas. Cuando los macrófagos fagocitan un patógeno procesa sus proteínas y presentan estos antígenos en su superficie a los linfocitos T y B y que estos generen anticuerpos (respuesta inmune adaptativa).
          • Células dendríticas, actúan como centinelas naturales del sistema inmune, buscando y detectando posibles agentes patógenos, Una vez que entran en contacto con el patógeno, las células dendríticas se activan, maduran y liberan diferentes citoquinas proinflamatorias implicadas en la defensa innata del huésped. Además, tienen la capacidad de capturar y degradar los antígenos por fagocitosis. Posteriormente migran al ganglio linfático donde le “muestran” a los linfocitos T estas sustancias ajenas (presentación de antígenos), induciendo la activación, proliferación y diferenciación de estos mediadores de la respuesta inmune adaptativa. Las células dendríticas son las células presentadores de antígenos más potentes del organismo, pudiendo interaccionar con hasta 500 linfocitos T en una hora. Además, pueden interactuar con los linfocitos B, estimulando su activación y su diferenciación en plasmocitos (células liberadoras de antígenos). Estas células se han confirmado como las principales células presentadoras de antígeno y como importantes reguladores del sistema inmune.
    4. Células Natural killer (también llamadas “asesinas naturales” en español, y abreviadas como NK en sus siglas en inglés): representan junto con los linfocitos T y B un tercer tipo de población de linfocitos. A diferencia de los otros dos, estas forman parte del sistema inmune innato, ya que ejercen sus funciones de una manera inmediata y natural, sin necesidad de un proceso de aprendizaje previo. se definen principalmente por su capacidad de destruir una variedad de células anormales (como por ejemplo células transformadas por virus o tumorales). Esta propiedad se conoce como citotoxicidad celular. Se dan dos formas de citotoxicidad, una mediada de forma natural y otra por anticuerpos, es decir, son células que reconocen células tumorales o células infectadas por patógenos e inducen su muerte. Las células NK pueden reconocer de forma innata alteraciones en las células y activarse con el fin de destruirlas y, por otra parte, son capaces de reconocer y matar células cubiertas por anticuerpos (marcadas para ser destruidas).

2.- Respuesta inmunitaria adaptativa: Esta es la respuesta que se produce como reacción a un patógeno específico. Esta puede ser inmunidad Activa e Inmunidad Pasiva.

  • Inmunidad activa, cuando se adquiere por medio de la vacunación o debido al contacto con el patógeno, estimulando el sistema inmune de forma que se promueva la producción de anticuerpos. La inmunización activa es capaz de generar memoria, es decir, cuando el cuerpo entra en contacto de nuevo con el patógeno causante de determinada enfermedad, el cuerpo reconoce y combate al agente invasor, impidiendo que la persona desarrolle la enfermedad o se manifieste de forma más grave. Por eso, este tipo de respuesta es duradera, sin embargo, tarda en establecerse, es decir, después de la exposición al agente nocivo no hay formación de respuesta inmunológica adecuada de forma inmediata. El sistema inmune lleva tiempo en procesar y asimilar esa información. La exposición natural al patógeno es una forma de obtener la inmunización activa.
    A su vez, esta respuesta está formada por dos subtipos de respuesta:

    • Respuesta celular: realizada por células que se denominan glóbulos blancos o leucocitos.
    • Respuesta humoral: realizada por unas proteínas denominadas anticuerpos que están producidas por un tipo de leucocitos, los linfocitos B.

Las células encargadas de llevar a cabo la respuesta inmunitaria adaptativa se denominan linfocitos. Estas células son las responsables de protegernos frente a las infecciones virales, bacterianas y por hongos, además de ser capaces de atacar células tumorales.

Hay tres subtipos de linfocitos:

    • Linfocitos B o células B: Son las células responsables de la generación de anticuerpos, por tanto, son las responsables de la respuesta inmunitaria adaptativa humoral.
    • Linfocitos T CD4 (colaboradores) o células-T CD4: Son las células responsables de la coordinación de la respuesta inmunitaria ya que se encargan de activar a los linfocitos B y a los linfocitos T citotóxicos.
    • Linfocitos T CD8 (citotóxicos) o células T-CD8: Son células que reconocen patógenos y secretan sustancias químicas que matan a las células infectadas.

Los Linfocitos T (tanto colaboradores como citotóxicos) son las células responsables de la respuesta inmunitaria adaptativa celular.

  • Inmunidad pasiva, se produce cuando se adquieren anticuerpos que provienen de otra persona. Este tipo de inmunización se obtiene de forma natural a través del paso de inmunoglobulinas del tipo IgA y IgG (anticuerpo) como, por ejemplo, por medio de la lactancia o placenta, en la que los anticuerpos se transmiten directamente de la madre al bebé. La inmunización pasiva también puede adquirirse de forma artificial, por medio de la inyección de anticuerpos.

¿QUÉ SON LOS ANTÍGENOS Y ANTICUERPOS?

Para que haya una respuesta del sistema inmunológico, son necesarios antígenos y anticuerpos.

  • Los antígenos, son sustancias capaces de desencadenar una respuesta inmunológica, siendo específico para cada microorganismo, y que se conecta directamente al linfocito o a un anticuerpo para producir una respuesta inmune, que normalmente resulta en la destrucción del microorganismo, y de esta forma, el fin de la infección.
  • Los anticuerpos, son proteínas en forma de Y responsables de proteger al organismo contra infecciones, siendo producidos como respuesta a un microorganismo invasor. Los anticuerpos también llamados inmunoglobulinas, pueden adquirirse por medio de la lactancia, que es el caso de la IgA, o durante la gestación, en el caso de la IgG, o ser producidos como respuesta a una reacción alérgica en el caso de la IgE.
    En respuesta a infecciones, la IgM es el anticuerpo que se produce primero. A medida que la infección se establece, el organismo produce la IgG, que además de combatir la infección, permanece en la circulación, siendo considerado un anticuerpo de memoria.
Inmunoglobulinas Características
IgA Protege el intestino, tacto respiratorio y urogenital de infecciones y pueden obtenerse por medio de la lactancia, en que el anticuerpo se transmite de la madre al bebé.
IgD Es específica junto con la IgM durante la fase aguda de infecciones, sin embargo, su función aún es poco clara.
IgE Es específica durante reacciones alérgicas.
IgM Se produce en la fase aguda de la infección y es responsable de la activación del sistema del complemento, que es un sistema formado por proteínas responsables de facilitar la eliminación del microorganismo invasor.
IgG Es el tipo de anticuerpo más común en el plasma, se considera el anticuerpo de memoria y protege al recién nacido, ya que logra atravesar la barrera de la placentaria.

 

COMO ACTÚAN LAS CÉLULAS DEL SISTEMA INMUNE ANTE UN INVASOR

A partir del momento que entra algún cuerpo extraño y/o agente infeccioso en el organismo, las células del sistema inmune son activadas y actúan de forma coordinada con el objetivo de combatir al agente agresor.

En el transcurso normal de una infección por un patógeno, los neutrófilos y los macrófagos son los primeros en reconocer y atacar el antígeno para intentar eliminarlo, de forma que lo ‘devoran’ y lo fragmentan. Las células NK inducen la muerte de las células infectadas. Todo esto es la respuesta inmunitaria innata.

Si el patógeno no puede ser eliminado, los macrófagos y las células dendríticas se desplazan hasta los nódulos linfáticos (órganos del sistema inmunitario) dónde presentan fragmentos pequeños del antígeno a las células-B y células-T CD4. Los fragmentos del antígeno en la superficie de las células dendríticas actúan como banderas de emergencia que alertan a las células inmunitarias en el nódulo linfático de que existe una infección e inician las respuestas inmunitarias adaptativas frente al patógeno. Entonces, las células-T CD4 se multiplican rápidamente y ayudan a activar más células-B y células-T CD8. Las células-B producirán anticuerpos específicos contra el antígeno y las células-T CD8 producirán sustancias químicas, de forma que conseguirán eliminar el patógeno de nuestro organismo.

Los anticuerpos pueden activar un sistema de proteínas llamado complemento que también forma parte del sistema inmunológico. El sistema de complemento ayuda a matar a las bacterias, los virus o las células infectadas.

El sistema inmunitario está en constante actividad para garantizar la protección del organismo frente a patógenos y tumores. Optimizar su funcionamiento reduce la incidencia de infecciones y el desarrollo de las células cancerosas.

Sin embargo, en ocasiones, el sistema inmunitario puede tener fallos en su funcionamiento. Como dejar de reconocer elementos del organismo como propios, actuando como si estos fueran agentes extraños o al reaccionar desproporcionadamente. O también hay veces que las células cancerosas eluden esa mencionada vigilancia inmunitaria.
Todos estos fallos dan lugar a desórdenes de salud, como alergias o enfermedades autoinmunes.

NUTRICIÓN PARA UNA OPTIMA INMUNIDAD

Son muchos los factores que pueden alterar nuestras defensas; unos no dependerán de nosotros, puesto que son factores internos (enfermedades autoinmunes, reacción a cambios estacionales, edades extremas de la vida…), entre un 25 y un 75% de la fuerza de nuestra respuesta inmune está determinada genéticamente. La predisposición genética de un sistema inmunológico fuerte es en parte hereditaria, pero puede variar dependiendo del patógeno al que esté expuesto. Además, existen otros factores externos los cuales sí dependen de nuestros actos.

El estilo de vida actual puede llevar asociado hábitos de vida y alimenticios que favorecen la bajada de defensas.

Procurar un estilo de vida saludable también es una de las mejores estrategias para mantener el sistema natural de defensa del organismo fuerte y eficiente.

NUTRIENTES INMUNOSALUDABLES

Los nutrientes inmunoestimulantes, inmunomoduladores, antialérgicos y antioxidantes.
Nuestra dieta debe asegurar el contenido adecuado de glúcidos, lípidos y proteínas para que el organismo genere suficiente energía y pueda mantener su integridad. Sin embargo, un exceso de azúcares (sobre todo añadidos y simples refinados) y grasas (saturadas y trans) puede perjudicar nuestro sistema inmunitario. En cuanto a las proteínas, una dieta debe aportar cantidades adecuadas con todos los aminoácidos esenciales en proporciones adecuadas, de lo contrario la producción de inmunoglobulinas puede quedar afectada, entre otras consecuencias.

Vitaminas y minerales:

 

VITAMINAS E INMUNIDAD
  • VITAMINA A
    • Favorece la actividad inmunitaria, antitumoral y antivírica.
    • Favorece la producción de secreciones protectoras en las mucosas.
    • Antioxidante.
  • VITAMINA C
    • Favorece la actividad inmunitaria, antitumoral, antioxidante y antivírica.
    • Reduce la sensibilidad alérgica y desintoxica de la histamina.
    • Antioxidante y antiinflamatoria.
  • VITAMINA D
    • Modulación de la respuesta inmune (en inmunidad innata, el calcitriol puede incrementar los efectos antimicrobianos de monocitos y macrófagos, aumentando su capacidad y en la inmunidad adaptativa, el calcitriol regula las respuestas de las células T reguladoras, una subpoblación de células inmunes encargadas de “controlar” la respuesta inmunitaria y evitar el desarrollo de fenómenos de autoinmunidad).
  • VITAMINA E
    • Favorece la actividad inmunitaria.
    • Antioxidante.
  • VITAMINA B3
    • Reduce la liberación de histamina en las alergias.
    • Reduce la afección dermatológica alérgica.
  • VITAMINA B5
    • Reduce los síntomas inflamatorios de la alergia.
    • Favorece la producción de sustancias antiinflamatorias (cortisol).
    • Favorece la protección de la piel.
  • VITAMINA B6
    • Imprescindible para la formación de anticuerpos y leucocitos.
    • Favorece la producción de sustancias antiinflamatorias (utilización de los ácidos grasos esenciales).
  • VITAMINA B9 y B12
    • Imprescindibles para la formación de células defensivas.

 

MINERALES E INMUNIDAD
  • AZUFRE
    • Favorece la desintoxicación del organismo.
  • CALCIO y FÓSFORO
    • Reduce los efectos inflamatorios y síntomas de las alergias respiratorias y cutáneas.
  • HIERRO
    • Su presencia es imprescindible para el buen funcionamiento de las defensas. Conviene asegurarlo en la dieta, excepto en caso de crisis aguda.
  • MAGNESIO
    • Favorece la actividad inmunitaria.
    • Reduce los efectos inflamatorios y síntomas de las alergias.
    • Favorece la producción de sustancias antiinflamatorias.
  • SELENIO
    • Antioxidante y antitumoral.
    • Favorece la actividad inmunitaria.
  • ZINC
    • Antioxidante y antivírico.
    • Imprescindible para la formación y la función de numerosos componentes del sistema inmune.
    • Reduce la liberación de histamina en las alergias.

 

LOS FITOQUÍMICOS DE LA INMUNIDAD
  • BIOFLAVONOIDES
    • QUERCITINA, RESVERATROL, CATEQUINAS, ANTOCIANOS Y DERIVADOS, son bioflavonoides con propiedades altamente antioxidantes, inmunoestimulantes y anticancerígenas.
      Una alimentación rica en antioxidantes puede reducir los efectos de la inflamación y, por lo tanto, reducir la degeneración de los tejidos. Pueden reducir la inflamación en casos de artritismo.
  • CAROTENOIDES (liposolubles)
    • En general son antioxidantes.
    • Algunos específicos:
      Licopeno: Es antioxidante cardioprotector y antienvejecimiento, además favorece la regresión de algunas lesiones cancerosas (pulmón, próstata, útero y tracto digestivo).
      Capsantina: Antioxidante y anticancerígena.
  • SULFURADOS
    • Crucíferas (isotiocianatos) protectores de cáncer de útero, mama y colon.
    • Genero Allium, abundan unos compuestos de azufre complejos que son antiinfecciosos, inmunoestimulantes y antitumorales.
  • FITOESTROGENOS
    • ISOFLAVONAS, favorecen el equilibrio en el nivel de estrógenos, protegiendo de los tumores derivados de desequilibrio hormonal.
  • ENZIMAS PROTEOLÍTICAS O PROTEASAS
    • Solo se encuentran en alimentos crudos y sin cocinar y muy frescos, su efecto es inmunoestimulante, anticancerígeno, inmunomodulador, antiinflamatorio. Reducen la incidencia de autoagresión inmune (Bromelaina y Papaina).
  • OTROS
    • AGE (ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES)
      • OMEGA 3, efectos antiinflamatorios.
      • OMEGA 6, efectos antiinflamatorios.
    • POLISACARIDOS COMPLEJOS
      • Inmunoestimulantes e inmunomoduladores.

Alimentos ricos en los nutrientes anteriores, que favorecen la producción de las células de defensa del organismo forma más eficiente.

Alimentos ricos en vitamina A:
Atún y bonito frescos o congelados, Quesos, huevos.

Alimentos ricos en betacarotenos:
En las plantas y vegetales amarillos, anaranjados y verdes, o como carotenos, asociados a la clorofila: Zanahoria, espinaca, perejil, boniatos, habas, guisantes, judías tiernas, cebada, germen de trigo, col, acelgas, tomates, naranjas, mandarinas, ciruelas, albaricoques, etc.

Alimentos ricos en vitamina C:
Kiwi, Guayaba, Pimiento rojo, Grosella negra, Perejil, Caqui, Col de Bruselas, Limón, Coliflor, Espinaca, Fresa, Naranja.

Alimentos ricos en vitamina D:
A parte del sol, los alimentos que contienen esta vitamina son el aceite de hígado de bacalao, el pescado azul, el marisco, el hígado, los lácteos, los huevos, las setas, el aguacate y el germen de trigo.

Alimentos ricos en vitamina E:
Todos los aceites deben ser de primera presión en frío. Aceite de girasol, Aceite de maíz, Germen de trigo, Avellanas, Almendras, Coco, Germen de maíz, Aceite de soja, Soja germinada, Aceite de oliva, Margarina, Cacahuetes y nueces.

Alimentos ricos en B6:
Sardinas y boquerones frescos, Nueces, Lentejas, Garbanzos, Carne de pollo, Atún y bonito frescos o congelados, Avellanas, Carne de ternera o cerdo, Plátanos.

Alimentos ricos en B9:
Lechuga, Levadura de cerveza, Zanahorias, Escarola, Tomate, Perejil, Espinacas cocidas, Brécol cocido, Frutos secos, Salvado.

Alimentos ricos en B12:
Se halla en fuentes animales especialmente en carnes, pescados azul y blanco, marisco, yema de huevo y lácteos. La presencia de B12 en algunos vegetales se da porque están contaminados por microorganismos que sintetizan B12. Esto explica su presencia en la levadura de cerveza, germinados, productos fermentados y algas.

Alimentos ricos en calcio:
De origen vegetal: Agua, hoja de col, perejil, espinacas, berros, frutos oleaginosos, soja, lentejas, levadura de cerveza, sésamo, almendra, avellana, perejil, avena, soja, algas y germinados. De origen animal: Lácteos, leche, queso (Emmenthal o Gruyére) y la yema de huevo.

Alimentos ricos en magnesio:
De origen vegetal: Cacao, legumbres (soja), germen de trigo, cereales integrales, frutos oleaginosos (nueces), legumbres, frutas secas, espinacas, plátanos, alcachofas, lechugas y sal marina o gema. De origen animal: mariscos.

Alimentos ricos en manganeso:
Abunda en cereales integrales, legumbres, verduras, frutos secos, germinados, cereales integrales, perejil, plátanos, té y jengibre. También en las espinacas y las nueces.

Alimentos ricos en hierro:
Abunda en carnes, hígado y pescados. Las fuentes vegetales son las legumbres, los frutos secos, el perejil y algunos cereales. La alfalfa y sus germinados son fuentes importantes, así como los germinados de soja, la levadura de cerveza, el sésamo y las algas. Las frutas son pobres en hierro, pero las que contienen vitamina C favorecerán la absorción del hierro de fuentes vegetales.

Alimentos ricos en zinc:
Abunda en los cereales integrales (especialmente la avena), la levadura de cerveza, el germen de trigo, los frutos secos, las legumbres y el cacao. Son alimentos muy ricos las semillas de calabaza y de sésamo, las pipas de girasol, las nueces y la mostaza. Las frutas y verduras son pobres en zinc. En fuentes animales el marisco, el pescado y la carne son ricos en zinc.

Alimentos ricos en selenio:
La riqueza relativa de los suelos va a condicionar la presencia en los vegetales.
En general, son fuentes ricas el marisco y el pescado. En fuentes vegetales los cereales integrales, el ajo, las nueces de Brasil, la levadura de cerveza, el germen de trigo y las legumbres.

ALIMENTOS QUE ESTIMULAN LAS DEFENSAS

AJOS Y CEBOLLAS:
Aunque los más importantes son el AJO y la CEBOLLA, pueden ser útiles PUERROS, CEBOLLETAS, AJOS TIERNOS, CALÇOTS, ETC. Además de estimular las defensas, su efecto antibiótico natural y febrífugo está más que comprobado. Siendo efectivos en infecciones urinarias, respiratorias e intestinales. Podemos consumirlos en crudo, ¡siempre y cuando lo tolere nuestro estómago! La alternativa es la confección de sopas y purés, que además son depurativas por favorecer la eliminación de toxinas a través del sudor.

CRUCÍFERAS: COL, COLIFLORES, BRÉCOL, REPOLLO, BERZA, NABOS, ETC.

CÍTRICOS: inmunoestimulantes, los ricos en vitamina C y bioflavonoides. Por ello, los CÍTRICOS (LIMÓN, NARANJA, POMELO), EL KIWI, LA GUAYABA, EL LITCHI Y LOS PIMIENTOS son buenos alimentos para prevenir las infecciones.

HOJAS VERDES Y SEMILLAS:
Todos los tipos de semillas: LEGUMBRES, CEREALES INTEGRALES Y FRUTOS SECOS… De estos y de los vegetales que se consumen sus hojas podemos obtener multitud de micronutrientes esenciales para la formación de nuestras células defensivas: vitamina E, vitamina B9, calcio, hierro, magnesio, potasio, selenio y zinc.

ANTIOXIDANTES Y DEFENSAS ANTITUMORALES:
Además de potenciar la defensa antioxidante del organismo, podemos favorecer la actividad de las células de defensa antitumorales aportando vitamina C, betacarotenos y enzimas proteolíticas. En general, los alimentos vegetales, especialmente los que se suelen consumir crudos son útiles, aunque destacamos:

BAYAS: moras, fresas, arándanos y grosellas, con alto contenido en antocianos.

CÍTRICOS: especialmente limón, naranja, mandarina y pomelo.

MANZANA: gran depurativa, efectiva contra el cáncer de colon.

PIÑA: bien fresca contiene enzimas proteolíticas.

UVA: gran depurativa, interesante por su contenido en Resveratrol.

ZANAHORIA: su contenido en provitamina A garantiza la protección, especialmente en cáncer de mucosas (genitourinario, respiratorio e intestinal).

LOS AGE (ácidos grasos esenciales):
Son importantes, entre otras funciones, para la regulación de la respuesta inmunológica y poseen un efecto inmunomodulador, antiinflamatorio y antialérgico, al tiempo que aumentan algunas defensas del organismo. Los Ácidos Grasos más conocidos son los Omega 3, Omega 6 y Omega 9.

  • OMEGA 3: nueces, lino, chía, pescado azul…
    Entre los ácidos grasos, los de la serie Omega 3 EPA y DHA, parecen ser los de mayor actividad inmunomoduladora. Los tres principales ácidos grasos omega-3 (ácido linolénico) son el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA).

    • Ricos en EPA: Pescados azules (especialmente pescados grasos de agua fría, como sardinas, arenque, boquerón, salmón, caballa, atún…), aceites de pescado y krill.
    • DHA: se encuentra en pescados, aceites de pescado y krill y algunas algas microscópicas.
    • ALA: se encuentra en semillas (como semillas de linaza, de chía, en aceite de lino, de cártamo, de soya, de canola, germen de trigo…).
  • OMEGA 6: Aceites de semillas, aguacate, nueces…
    Dentro de este grupo cabe destacar el ácido graso gamma-linolénico (GLA) que, a diferencia de otros ácidos grasos de la familia omega-6 que son inflamatorios (ácido araquidónico- AA), es capaz de reducir la inflamación.

    • GLA: aguacate, nueces, aceite de girasol, el aceite de borraja y el aceite de onagra, entre otros.

El consumo de alcohol, tabaco, grasas trans y ciertos medicamentos frena los beneficios del Omega 3 y Omega 6 (inhibe las enzimas que los transforman). Además, un exceso de Omega 6 (fritos, grasa animal, mucho aceite, bollería, margarina, etc.) produce exceso de AA inflamatorio y disminuye los Omega 3.

APARATO DIGESTIVO: PREBIÓTICOS Y PROBIÓTICOS
Si el aparato digestivo no goza de buena salud, una de las principales consecuencias que tendrá es debilitar las defensas. Las bacterias que habitan en el organismo y que componen nuestro microbiota simbionte intestinal (microbioma, “flora intestinal) está conectado con nuestras células inmunológicas -los linfocitos de tipo T y B-, favorecen la secreción de inmunoglobulinas A en la luz intestinal y también influyen en la producción de citoquinas provocando entre un 5 y un 10% de las diferencias en la respuesta inmunitaria. Esta microbiota intestinal tiene la capacidad de dificultar la entrada y de eliminar bacterias patógenas del intestino evitando su proliferación. Por lo que ayudan a protegernos y luchar contra infecciones, inflamaciones y trastornos inmunológicos, también interfiere en nuestro metabolismo y sistema nervioso.

Los alimentos que nos proporcionan bacterias que regeneran esta microbiota intestinal se denominan probióticos, que básicamente son alimentos con una elevada presencia de microorganismos vivos que potencian la actividad de la flora bacteriana ya presente en nuestro organismo y, con eso, contribuyen a la normalidad de los procesos internos del cuerpo humano.

Por otra parte, el consumo de prebióticos que son fibras vegetales especializadas (como oligosacáridos, inulina, ácido glutámico, etc.) contribuirán indirectamente a este efecto, ya que actúan como fertilizantes que fomentan el crecimiento de las bacterias sanas que forman esta microbiota simbionte.

Los probióticos y prebióticos ayudarán a tener bacterias saludables en el intestino que reforzarán el sistema inmune y además ayudarán a mejorar la salud digestiva.
PROBIÓTICOS. Los contienen los siguientes alimentos: yogur, kéfir, miso no pasteurizado, tempeh y tamari.
PREBIÓTICOS. Se encuentran en el trigo y la avena, ajos, cebollas y puerros, alcachofas, remolacha, manzana, pera, etc.

ALIMENTOS PROBIÓTICOS

  • Kéfir: muy similar al yogur, aporta una rica flora microbacteriana, incluyendo lactobacillus y bífidus.
  • Miso: fermentación de hongo koji y habas de soja, tiene un sabor fuerte y aporta una gran cantidad de lactobacillus.
  • Chucrut: se trata de un plato típico de Alsacia que se prepara fermentando la col en agua salada. Contiene un elevado nivel de ácido láctico.
  • Kimchi: como el chucrut, se trata de una fermentación de col, habitual en la cocina coreana, muy picante y que tiene grandes propiedades probióticas, aunque hay que evitar consumirlo envasado.
  • Kombucha: se trata de una bebida amarga que se obtiene por fermentación del SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast) y que es muy popular en los países de América del Sur.
  • Chocolate negro: fermentación del grano de cacao, rico en flavonoides, que son altamente antioxidantes.
  • Natto: fermentación de la pasta de soja que aporta un alto contenido proteico, además de vitamina B12. Muy popular en el sudeste asiático, poco conocida en occidente.

Para garantizar unas defensas óptimas, es imprescindible mantener un sistema digestivo limpio, funcional y saludable.

ALIMENTOS QUE BAJAN LAS DEFENSAS

  • Alcohol: el consumo de alcohol disminuye la producción de glóbulos blancos.
  • Azúcares: se ha demostrado que el consumo de azúcar disminuye la actividad inmunológica durante unas horas y por tanto nos debilita momentáneamente.
  • Alimentos excesivamente procesados, los aceites reutilizados y el exceso de fritos y carne roja promueven la inflamación y el deterioro del sistema inmune.
  • Conservantes y aditivos: algunas de las sustancias usadas para conservar ciertos alimentos son vistas por nuestro sistema inmunológico como una amenaza, así que cuanto menor sea la cantidad de conservantes, colorantes, acidulantes, potenciadores del sabor y demás aditivos que se consuman menor será el trabajo para nuestro sistema inmune.
  • Alimentos a los que se es alérgico o intolerante: es importante detectar las alergias alimenticias e intolerancias, incluso si se trata de problemas leves, porque obligan a trabajar el doble al sistema inmunitario. Por eso, si se tiene la más mínima sospecha de que un alimento concreto no sienta bien, consultar con el médico, el dietista-nutricionista lo antes posible.

PAUTAS Y HÁBITOS PARA REFORZAR Y MANTENER EL SISTEMA INMUNE EN ÓPTIMAS CONDICIONES

La mejor forma de mantener en óptimas condiciones el sistema inmune y hacer que responda de forma correcta frente a microorganismos invasores es por medio de la alimentación y práctica de hábitos saludables.

Mantener una correcta hidratación que nos ayude a eliminar toxinas, así como una dieta equilibrada y mantener unos hábitos de sueño adecuados son tres factores esenciales para evitar que nuestro sistema inmunológico se debilite y en consecuencia nos enfermemos.

  • Adoptar buenos hábitos de salud, Procurar ambientes lo más cercanos a la naturaleza, libre de contaminación ambiental, acústica, luminosa, etc. Procurar ambientes limpios, relajados, no muy sonoros… Limpieza, restauración y cuidados de la piel y las mucosas. Evitar fuentes de contagio, proteger las vías de entrada. Realizar actividad física, dormir adecuadamente, evitar el estrés y los hábitos nocivos-aditivos-tóxicos.
  • Mantener una buena dieta equilibrada y consumir alimentos saludables,una dieta completa y equilibrada que asegure las cantidades correctas de nutrientes esenciales que incluya la ingesta de frutas, vegetales y legumbres, de temporada y preferencia biológicos o producidos en casa sin agrotóxicos; eliminar productos refinados y con exceso de aditivos, aumentar la cantidad de proteína de origen vegetal…
  • Beber alrededor de 2 litros de agua mineral o filtrada todos los días.
  • Evitar el consumo de comida rápida, alimentos industrializados ricos y comidas congeladas como pizzas, lasañas, entre otros, debido a que contienen sustancias que promueven la inflamación en el organismo.
  • Evitar el cigarrillo o estar expuesto al humo del cigarrillo; Si resulta muy difícil, al menos disminuir el consumo de tabaco, no beber alcohol, evitar bebidas muy excitantes, bebidas azucaradas, etc.
  • Descanso nocturno, respetando el tiempo del sueño (entre 6 y 8 horas), ya que algunas de las células de las defensas se producen durante el descanso; y el cuidado de nuestra piel, la barrera física que mantiene a raya las infecciones.
  • Practicar regularmente ejercicio físico o deporte:la práctica diaria de algún tipo de deporte ayuda a una mejor oxigenación de nuestro cuerpo y favorece la eliminación de toxinas, por lo que nos ayudar a reforzar las defensas. En general, es preferible practicar algún tipo de ejercicio aeróbico, que permita mover muchas partes del cuerpo a la vez, como nadar o montar en bicicleta. La intensidad del ejercicio ha de ser moderada y adaptada a cada persona según su estado y edad, esforzarse hasta perder el aliento nunca es recomendable.
  • Evita el sobreesfuerzo.Si no estás acostumbrado a hacer ejercicio, debes empezar a practicarlo con moderación, adaptándolo a tu condición física y edad. Progresivamente podrás ir aumentando la intensidad del ejercicio físico, pero siempre evitando cansarte demasiado.
  • Exponerse al sol a diario, preferiblemente hasta las 10 de la mañana y después de las 4 de la tarde, sin protector solar, para aumentar la producción de vitamina D en el organismo.
  • Vigilar nivel de estrés.
  • Adoptar una actitud mental positiva, lo más alejada posible del estrés y las preocupaciones. Realizar técnicas de relajación, visualización y respiración consciente. (yoga, tai-chi…).
  • Evitar la ingesta de medicamentos sin orientación del médico (abuso excesivo de ibuprofeno, automedicarse con antibióticos, que hacen las bacterias resistentes).
  • Reforzarnos con “antibióticos naturales”:Tomar propóleo, echinacea, ajo, cebolla, semilla de pomelo, vitamina C, Hongos medicinales o cualquier otro regalo que nos ofrece la naturaleza es una buena forma de reforzar nuestras defensas. Obviamente el especialista nos aconsejará cual es el más indicado y las dosis que debemos tomar. También nos ayudará reforzar la flora intestinal.

Aunque nuestro sistema inmunológico esté fortalecido, nunca podremos evitar un contagio, pero manteniendo unos buenos niveles de defensas, sí que podemos combatirlo de una forma eficaz, evitar complicaciones e incluso acortar su duración.

ALGUNOS REMEDIOS NATURALES QUE SE ENCUENTRAN EN LOS COMPLEMENTOS NUTRICIONALES DE PLANNATUR® PARA AUMENTAR LAS DEFENSAS

  • Jalea Real: uno de los suplementos más naturales que existen, es un antibiótico natural. Posee propiedades antivíricas y antibacterianas que contribuyen a mejorar las defensas.
  • Extracto de propóleo: posee efectos inmunomoduladores, debido a que estimula las células del sistema inmune, por lo que es utilizado en inflamaciones agudas y crónicas en las enfermedades del tracto respiratorio, úlceras cutáneas, periodontitis y sinusitis.
  • Ginseng: aporta energía en casos de fatiga y además ayuda a prevenir determinadas enfermedades por su acción inmunoestimulante, muy eficaz para combatir los resfriados y las gripes, además otro de sus beneficios destacables su eficacia en el tratamiento de enfermedades inmunitarias.
  • Té Verde: contribuye a estimular la producción de células inmunitarias.
  • Vitamina C: estimula el sistema inmunológico. Es muy utilizada para aliviar y acortar los síntomas del resfriado, al reforzar nuestras defensas, el organismo es capaz de combatir los virus de una forma más rápida y eficaz.
  • Ajo: los concentrados de ajo, sobre todo el ajo negro, además de fortalecer las defensas actúan como un potente antibiótico natural.
  • Equinácea: es cada vez más utilizada para el resfriado, infecciones, y en general para impulsar el sistema inmunológico y aumentar las defensas del organismo.
  • Jengibre: es muy saludable y además funciona para reforzar las defensas y el sistema inmunológico.
  • Cúrcuma: es un potente antioxidante con propiedades antibacterianas y antiinflamatorias que ayudan a mantener el bienestar general, resulta también excelente para aumentar las defensas. Si la tomamos con miel, tenemos un excelente cóctel inmunitario para nuestras defensas.
  • Levadura de cerveza: fuente natural de proteínas de alta calidad, alta concentración de nutrientes “vivos” y abundancia del complejo vitamínico B es una ayuda para el sistema inmunológico. Aumenta la actividad de los fagocitos, células capaces de captar microbios y partículas nocivas en el torrente sanguíneo.
  • Hongos: Una estrella entre los hongos es el Reishi (Ganoderma lucidum). Se trata de un hongo con la capacidad de mejorar la fortaleza del organismo, por lo que se le cataloga dentro de los suplementos o alimentos con poder antioxidante, revitalizante y antienvejecimiento. Existen otros hongos como el Shiitake y el Maitake, cuya combinación con el Reishi crea una sinergia que contribuye a fortalecer nuestras defensas.

PRODUCTOS RECOMENDADOS

INMUN A  de Plannatur®

Contiene COROLIUS VERSICOLOR, SHIITAKE Y MAITAKE, creando una sinergia que contribuye a fortalecer las defensas.
Tiene actividad inmunomoduladora, antitumoral e hipolipemiante. Estimula la producción de interferón, linfocitos T y macrófagos. Reforzado con SELENIO, un potente antioxidante, y VITAMINA C para asegurar una mejor absorción.
Además, es un adaptógeno perfecto para mantenernos saludables y con mayor energía..

Su acción antiinflamatoria es significativa por la sinergia de sus componentes:  Harpagofito, Uña de gato, Cúrcuma, MSM (azufre), cartílago de tiburón, vitamina D, entre otros. 

INMUN B de Plannatur®

REFUERZA Y POTENCIA EL SISTEMA INMUNITARIO (es un antibiótico natural, capaz de activar la producción de leucocitos). Estimula la producción de interferón, proteína producida por el organismo para neutralizar virus. Efecto inmunomodulador y antialérgico, reduce la acción de la histamina. Acción antiinflamatoria, detoxificadora y hepatoprotectora.

INMUN C Plannatur®

La sinergia del REISHI, SHITAKE Y MAITAKE actúa como protector del organismo contra la intrusión de agentes patógenos activando la respuesta del sistema inmunitario, regenera y rejuvenece las células, previniendo la formación de células tumorales. Posee efectos inmunoestimulantes e inmunomoduladores, ayuda en enfermedades inflamatorias. Contiene propiedades antivirales y antibacterianas ya que estimula la producción de interferón, linfocitos T y macrófagos.

MULTIVITA COMPLEX de Plannatur®

Mantener el organismo sin carencias vitamínicas o nutricionales es clave para combatir gripes y resfriados, por eso es recomendable completar la alimentación con un suplemento alimenticio multivitamínico como MULTIVITA COMPLEX. Un compuesto equilibrado de vitaminas, minerales y oligoelementos que ayudan a dar respuesta a estas necesidades y que mejora el estado de salud a todos los niveles.

VITA C de Plannatur®

VITA C contiene vitamina c, bioflavonoides y ácido alfa-lipóico (ala). La vitamina C es uno de los mayores propulsores del sistema inmunológico, protege y equilibra el sistema inmune y aumenta la actividad de las defensas.

El ala ejerce un importante efecto sobre la vitamina c al restituirla y regenerarla ampliando su tiempo útil en el organismo. junto con ala, los bioflavonoides facilitan la absorción de la vitamina c.

La unión de estos componentes en VITA C le confieren propiedades como: inhibición de la liberación de histamina, reducción de la inflamación y mejor respuesta del sistema inmune frente virus y bacterias. también favorece la absorción del hierro procedente de alimentos.

VITALGRUP B de Plannatur®

No existe una sola vitamina B, sino que son toda una familia de nutrientes con diversas funciones en nuestro cuerpo e importantes implicaciones en nuestra salud.

Además de ayudar al organismo a convertir combustible en energía, también tienen un papel importante en numerosas funciones esenciales. Las vitaminas del complejo B son vitales, tanto para ayudar al organismo a utilizar grasas y proteínas de manera eficiente como para mantener la digestión, el corazón, la piel, las articulaciones, apoyo del sistema inmune y el sistema nervioso sanos y completamente operativos.

Los complejos de vitaminas B están implicados en la defensa inmunitaria de diversas formas. Las vitaminas B6, B12 y B9 (folato) participan conjuntamente, entre otros, en la formación de proteínas relevantes para el sistema inmunitario y el ADN. Las vitaminas B se han relacionado especialmente con la mejora de la reacción inmune en enfermos graves.

Estas vitaminas tienen un papel fundamental en regular la energía que nos mueve, y por eso su déficit se asocia al cansancio, la fatiga y la falta de fuerzas.

PRE + PRO de Plannatur®

El 70-80% de nuestro ejército inmunológico reside en nuestro intestino, la microbiota intestinal. Los probióticos ayudarán a tener bacterias saludables en el intestino que reforzarán el sistema inmune y además ayudarán a mejorar la salud digestiva. Entre sus posibilidades terapéuticas pueden ser útiles para combatir diarreas en niños y adultos, además de otros trastornos como enfermedades inflamatorias intestinales o el síndrome de colon irritable, incluso la prevención del cáncer de colon. La microbiota intestinal ayuda a protegernos y luchar contra infecciones, inflamaciones y trastornos inmunológicos, también interfiere en nuestro metabolismo y sistema nervioso.

OMEGA 3 de Plannatur®

Los ácidos grasos omega 3 son ácidos grasos esenciales que debemos obtener a través de la dieta y que tienen gran importancia para la salud. Son los elementos básicos de los más de 100.000 millones de células del organismo y mantienen la estructura y función de las membranas celulares, por lo que su función en el sistema nervioso en fundamental. Así, refuerzanel sistema inmunológico, mejoran las funciones cerebrales y protegen de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, reducen los procesos inflamatorios y tienen una función cardioprotectora al reducir los niveles de triglicéridos y la presión sanguínea, lo que favorece la circulación de la sangre.

KRILL de Plannatur®

El aceite de krill es el único aceite marino que combina ácidos grasos omega 3, fosfolípidos y antioxidantes, tres elementos imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo y que lo convierten en una sustancia muy beneficiosa para tratar problemas de salud muy diferentes.

Excelente fuente de ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA), son esenciales para el cuerpo, para activar el sistema inmune innato hacia una respuesta inflamatoria organizada,  reducen la producción de prostaglandinas que forman parte de los procesos inflamatorios, se han revelado, además, con cierta eficacia en la prevención de algunos tipos de cáncer y en la reducción de células tumorales.

También contiene fosfolípidos, unas sustancias que se encuentran en todas las membranas celulares y que tienen una gran eficacia para incorporar diferentes ácidos grasos a nivel de la membrana celular, ya que presentan una mejor absorción, además, ayuda a eliminar las toxinas y protegen del estrés oxidativo que producen los radicales libres.

OMEGA 3 + 6 de Plannatur®

Los Ácidos Grasos Esenciales Omega-3 EPA y DHA, han demostrado ser beneficiosos para el bienestar articular, del corazón, para el desarrollo cerebral, para mantener la piel en buen estado y reforzar el sistema inmune. El (EPA) estimula la producción de las Prostaglandinas de la Serie 3, las cuales reducen la coagulación sanguínea evitando un mayor índice de trombosis, a su vez actúan sobre la pared de los vasos sanguíneos reduciendo la presión arterial. El (DHA) es esencial para el desarrollo normal del cerebro y de la vista.

Omega 6 (GLA), resulta ser un precursor metabólico de las prostaglandinas de la Serie 1 que tienen una acción antiagregante de las plaquetas sanguíneas y una acción. vasodilatadora de los micro-vasos del sistema circulatorio, por lo que tiene efectos hipolipemiantes.

OMEGA 3+6 de PLANNATUR® es un complemento nutricional rico en ácidos grasos esenciales, los Omega 3 (EPA-DHA) y los Omega 6 (GLA), en un adecuado equilibrio y cantidad. Juntos benefician y refuerzan el sistema inmune y reducen la inflamación.

CÚRCUMA de Plannatur®

La Cúrcuma de Plannatur® es un extracto estandarizado de la raíz de la cúrcuma de alta potencia, del cual aporta el 95% de Curcumina, su grado de concentración es el nivel usado generalmente por los estudios científicos.

Además de sus otras muchas propiedades, la Cúrcuma tiene un efecto estabilizador sobre la flora intestinal y  promueve y estimula sustancias que aumentan el sistema inmunitario (leucotrienos, linfocitos T),  ayudando a mantener el equilibrio del sistema inmunitario.

En un reciente estudio de investigación (Universidad Estatal de Oregón y Universidad de Copenhague en Dinamarca) se ha descubierto que la curcumina puede causar un aumento medible de los niveles del péptido CAMP* (importante en el sistema inmunitario innato, es el único péptido antimicrobiano de su tipo conocido en los humanos) el cual prácticamente se triplicó.

La cúrcuma también actúa como antioxidante y capta los radicales libres que dañan el cuerpo. Esto evita que patógenos como virus y bacterias penetren fácilmente en nuestras células.

*Este péptido antimicrobiano, conocido como CAMP, ayuda al sistema inmunitario a combatir diversas bacterias, virus u hongos, incluso sin haberse enfrentado nunca a ellos. Parece que tiene la capacidad de matar a una amplia gama de bacterias, incluyendo a las que causan la tuberculosis, y de proteger contra el desarrollo de una septicemia.

LEVADURA DE CERVEZA de Plannatur®

Su interés centra especialmente en sus atributos como fuente natural de proteínas concentradas de alta calidad y abundancia del complejo vitamínico B. Su uso alimentario está reconocido como estimulador de la acción del Sistema Inmune, aumentando la producción de interferón, linfocitos T y macrófagos. Estos nos ayudan en casos de herpes, gripes, resfriados y otras enfermedades inmunológicas. Además de esa función directa, actúan en forma indirecta, mejorando la función intestinal y aportando nutrientes para el «sistema biológico intestinal de defensa», que se considera una de las bases de la salud del Sistema Inmune.

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Los complementos alimenticios no deben considerarse sustitutos de una dieta equilibrada. Mantener fuera del alcance de los niños.  La información contenida, tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con tu terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.